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miércoles, 22 de julio de 2009

INCONFESIONES DE GILLES DE RAIS


INCONFESIONES DE GILLES DE RAIS



Es tan adorable introducirme
en su lecho, y que mi mano viajera
descanse, entre sus piernas, descuidada,
y al desenvainar la columna tersa
-su cimera encarnada y jugosa
tendrá el sabor de las fresas, picante-
presenciar la inesperada expresión
de su anatomía, que no sabe usar
aún, mostrarle el sonrosado engarce
al indeciso dedo, mientras en pérfidas
y precisas dosis se le administra
audacia. Es adorable pervertir
a un muchacho, extraerle del vientre
virginal esa rugiente ternura
tan parecida al estertor final
de un agonizante, que es imposible
no irlo matando mientras eyacula.
ANA ROSSETI

miércoles, 18 de junio de 2008

Las Ciudades Invisibles


El infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquel que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio.

Italo Calvino


Este fragmento de ese hermoso libro que es "Las Ciudades Invisibles" es el epígrafe que abre mi libro de poemas "Crónicas del Exilio" y es para mí como un mantra que me acompaña y me vigila.
Imagen: Tabla del infierno de la obra "El jardín de las delicias" de El Bosco.